Ciclo Jiří Barta

El director de cine de animación Jiří Barta lleva más de tres décadas produciendo obras clave para la animación europea en las que ha enlazado la gran tradición de la escuela checoslovaca y de Europa del Este con las nuevas tecnologías surgidas en unas décadas especialmente cambiantes. Su gran peso como director con la técnica de stop motion y marionetas no le ha impedido adentrarse en el mundo del 3D, la animación informática o las últimas tecnologías. Buen testimonio de ello es su más reciente producción, Yuki Onna (La mujer de nieve), realizada por encargo de una productora japonesa en 2013.

Jiří Barta (Praga 1948) realizó sus primeras películas de animación en 1978 en el estudio de Jiří Trnka, uno de los grandes pioneros de la animación en Europa, a quien se conoció como el Walt Disney de Europa del Este. Por otra parte, es clara la influencia en Barta de Jan Švankmajer desde el principio de su trabajo, pero también las de su admirado Yuri Norshtéin y el Priit Pärn.

Con El mundo perdido de los guantes, de 1982, obtiene ya un reconocimiento generalizado, pero su obra maestra la realiza poco después, en 1985, El flautista de Hamelín. Su estilo se caracteriza por el empleo del stop motion y soluciones artísticas distintas a las habituales, un tratamiento muy cuidadoso de la banda sonora y la creación de ambientes poéticos a la vez que dramáticos. Desde entonces es considerado junto a Švankmajer, la punta de lanza de la segunda generación de la animación checa.

Con la llegada de los 90, la caída del comunismo y la llegada de la economía de mercado, los animadores checos se tuvieron que enfrentar a problemas mayores que la censura o la excesiva burocracia. La falta de apoyo por parte del Estado acabó con buena parte de la producción nacional de cine de animación. Barta, reacio a adoptar un perfil más comercial, se topó una y otra vez con la falta de fondos. Su proyecto inacabado Golem, del que existe un corto resultante de la imposibilidad de terminar el largometraje, es el mejor ejemplo de ese difícil periodo en la carrera de Jiří Barta.

Con Casita, ponte a cocinar emplea por primera ve la animación en 3D, en parte por las dificultades de presupuesto de nuevo. Aventuras en el ático o quién cumple los años hoy, de 2009, representa su vuelta a la animación tradicional con muñecos, en un largometraje para niños, pero pensado para gustar a los mayores.

El director acaba de estrenar su nuevo film, Yuki Onna, un encargo recibido de Japón, en el que Barta ha empleado toda clase de técnicas de animación junto a actores reales y que representa otra de sus grandes obras, así como la constatación del dulce momento creativo que vuelve a atravesar el checo.

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